Existen varias modalidades de tratamiento, según el problema a corregir y la edad del paciente:

  1. El tratamiento PREVENTIVO persigue la eliminación de los hábitos deformantes infantiles, generalmente en la dentición temporal (de 3 a 6 años).
  2. El tratamiento INTERCEPTIVO está orientado a facilitar la salida normal de los dientes definitivos y mejorar el tamaño y posición de los huesos maxilares, generalmente cuando se inicia el recambio de los dientes de leche por los definitivos (de 7 a 11 años).

El tratamiento CORRECTIVO es el indicado cuando ya han salido los dientes definitivos (de 12 a 15 años).

Al aparecer los signos iniciales de los defectos de la dentadura y las anomalías de sus huesos correspondientes, es necesario realizar un profundo estudio de su extensión y gravedad, así como de las causas que los han producido. Para ellos se obtiene una copia en yeso de la dentadura, se toman radiografías especiales y fotografías de la cara para observar su posible desfiguración estética. La interpretación de estos datos permite hacer un diagnóstico lo más exacto posible del problema y proponer el tratamiento más adecuado para cada caso.

Un tratamiento de ortodoncia, correctamente ejecutado, consigue el oportuno alineamiento de los dientes y normaliza la posición y tamaño del maxilar y la mandíbula. De esta manera, los dientes pueden encajar bien entre ellos, procurando la completa masticación de la comida. Al funcionar bien, los dientes no se estropean y se mantienen saludables, lo que asegura una larga vida a la dentadura. Además, unos dientes derechos mejoran la sonrisa por tanto la estética.

Existen varias causas responsables de estos defectos, pero las más frecuentes son las cinco siguientes:

  • La influencia de la herencia familiar de defectos parecidos.
  • El moderno consumo de alimentos blandos, que merma el tamaño de los huesos para albergar toda la dentadura.
  • El hábito prolongado de chuparse el dedo o usar el chupete, que produce un avance perjudicial de la dentadura superior.
  • La pérdida prematura de dientes y muelas de leche, por abuso de dulces que complica la aparición de la dentadura definitiva.
  • La mala respiración por la nariz, por inflamación de amígdalas y vegetaciones o por alergias nasales que empeore el desarrollo normal de la dentadura y sus huesos correspondientes.
  • Ciertas enfermedades periodontales tienden a movilizar los dientes y colocarlos mal.

En su acepción más simple, la ortodoncia es la especialidad dental que se encarga de corregir la posición defectuosa de los dientes y las anomalías de sus correspondientes huesos.